Con la toxina botulínica consolidada como el procedimiento estético no quirúrgico más realizado a nivel mundial*, especialistas internacionales hacen un llamado a que los pacientes presten atención no solo a quién realiza la aplicación, sino también al producto utilizado, su origen, formulación y respaldo científico.

“Mientras más puro y limpio sea el producto, menor es la probabilidad de que el organismo lo reconozca como algo extraño y genere mecanismos de defensa. El objetivo es mantener la efectividad del tratamiento a largo plazo y disminuir el riesgo de resistencia”, explicó el cirujano plástico canadiense Dr. Arthur Swift en un encuentro exclusivo organizado por Merz Aesthetics en Santiago de Chile, que reunió a más de 120 profesionales de la salud habilitados de toda América Latina para analizar los avances en medicina estética y conectar la ciencia con la práctica clínica.

Swift comparó estos productos con un “huésped” que permanece en el cuerpo durante varios meses, por lo que, cuanto más puro sea, mejor será su convivencia con el organismo. Según explicó, las formulaciones que contienen únicamente el ingrediente activo y están libres de componentes innecesarios pueden reducir la posibilidad de que el cuerpo desarrolle mecanismos de defensa que afecten la respuesta al tratamiento.

Por su parte, la dermatóloga brasileña Carla Pecora recomendó que “el paciente siempre debería preguntar qué producto le están aplicando, cuál es su formulación, de dónde proviene y qué laboratorio lo fabrica”.

Además, advirtió sobre la presencia de productos falsificados y procedimientos realizados por personas no calificadas.

Tanto el producto como el profesional

Los especialistas coincidieron en que la seguridad y efectividad del tratamiento no dependen únicamente de la experiencia del profesional, sino también de la calidad, composición y respaldo científico del producto.

Por ello, Swift destacó la importancia de utilizar productos provenientes de laboratorios certificados y compañías con trayectoria científica comprobada, especialmente ante el crecimiento de estos procedimientos entre las personas jóvenes.

Sobre la evolución de la toxina botulínica, el cirujano puntualizó que actualmente no se busca “congelar” el rostro ni eliminar la expresión facial.

“Hoy la tendencia mundial apunta a resultados naturales, personalizados y sutiles, donde las personas se vean frescas sin perder su identidad”, afirmó.

Agregó que el estudio de la anatomía facial ha permitido desarrollar técnicas más precisas e individualizadas.

“No existe una fórmula universal. Cada rostro, cada músculo y cada expresión requieren un análisis individual”, señaló.

Los expertos recordaron que la toxina botulínica, utilizada correctamente, cuenta con décadas de investigación y respaldo científico. Sin embargo, recalcaron que los resultados dependen tanto del producto como de la experiencia de quien realiza la aplicación.

Pecora relató que ha atendido pacientes con reacciones adversas después de acudir a personas poco calificadas.

“Llegan con complicaciones serias, algunas potencialmente peligrosas. Por eso es fundamental acudir con profesionales certificados y preguntar siempre qué producto se está utilizando”, enfatizó.

Finalmente, Swift manifestó que la medicina estética moderna no busca transformar radicalmente el rostro, sino contribuir al bienestar de las personas.

“La idea no es cambiar quién eres, sino ayudarte a sentirte mejor contigo mismo y convertirte en la mejor versión de ti”, concluyó.

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