El Día de Reyes, celebrado mañana 6 de enero, marca en Guatemala la culminación de las festividades navideñas, un periodo que se extiende desde la Nochebuena.

Esta fecha conmemora la visita de los tres Reyes Magos Melchor, Gaspar y Baltasar al Niño Jesús en Belén, un evento de profunda significación religiosa que simboliza la manifestación de Cristo a todas las naciones. La tradición, heredada de la época colonial española, se mantiene viva en el país centroamericano, fusionando la devoción católica con costumbres familiares que giran en torno a la alegría y la unión.

El elemento central de la celebración guatemalteca es, sin duda, la Rosca de Reyes. Este pan dulce, de forma ovalada o circular, representa la corona de los Reyes Magos y el amor infinito de Dios, sin principio ni fin. Está adornado con frutas cristalizadas que simulan las joyas de las coronas y, tradicionalmente, se comparte en familia o con amigos. Dentro de la rosca se esconde una pequeña figura que representa al Niño Jesús. La persona que encuentra la figura adquiere el compromiso de ofrecer tamales o atole el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, extendiendo así el ciclo festivo.

Más allá de la mesa, el Día de Reyes se vive con fervor religioso. En diversas localidades de Guatemala, se realizan misas solemnes y, en algunos casos, procesiones en honor a los Reyes Magos, destacando la fe y la tradición.

Esta jornada también marca el momento en que muchas familias proceden a la «levantada del Niño», desmontando el nacimiento o pesebre que ha adornado sus hogares desde diciembre.

De esta manera, el 6 de enero no solo es un día de celebración y dulzura, sino también el cierre oficial de la temporada, dejando un recuerdo de esperanza y fe para el resto del año.

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